Eco friendly: la era de un mercado cada vez mas ecologista

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El estilo eco friendly dejó de ser una tendencia para convertirse en la base de una cultura que busca dañar menos su entorno. El calentamiento global demanda actuar y el mercado – al fin – parece haberlo entendido.

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Escribe: Diego López

Veintidós de abril de 1970. En Illinois, quinto estado más poblado de los Estados Unidos, se celebraba – por primera vez – el Día Mundial de la Tierra. Ese mismo día, la Corporación de Contenedores de América (CCA) anunciaba el símbolo ganador que representaría al nuevo concepto de reciclaje. Se trataba de un triángulo hecho de flechas con cintas al estilo de Möbius. Gary Anderson fue el diseñador de aquel símbolo. Años ulteriores, este se convertiría en un signo universal, utilizado por cientos de empresas para promover la reutilización de sus envases y reducir la cantidad de plástico en sus procesos.

Casi cuatro décadas después, ser una marca ‘ambientalmente amigable’, ya no es un factor que se deje al libre albedrio. Ahora, mas que una tendencia, el compromiso con el medio ambiente – y consecuentemente, el desarrollo sostenible – se ha convertido en una herramienta de cambio social que ha fortalecido la relación entre las marcas y sus consumidores.

Dañar menos es más rentable

En 2010, Puma decidió reemplazar la caja de zapatos por una bolsa de tela impresa, con una estructura interna armable que utiliza 65% menos cartón. Esto se traduce en 500,000 litros menos de combustible y 8,500 toneladas de papel menos en el proceso de producción. Y, por si fuera poco, la utilización de las bolsas de tela redujo el peso del empaque en un 75%, lo cual significó un gasto menor en la producción.

Años más tarde San Luis, marca de agua líder en el mercado peruano, lanzó su botella EcoFlex. El envase, que tenía 28% menos plástico, les permitió ahorrar 1200 toneladas de plástico al año convirtiéndose así, en la primera marca peruana en adoptar un programa eco amigable.  La siguieron Cielo, con una botella que utilizaba 33% menos plástico y Yaqua con el financiamiento de proyectos relacionados al agua potable en las zonas más pobres del Perú.

La moda también se ha sumado a la causa. Actualmente, marcas peruanas han visto en la sostenibilidad un modelo de negocio. Qaya se dedica a producir ‘cuero de pescado’ con los residuos que deja la pesca artesanal, adicionalmente, elaboran billeteras. Por citar otro ejemplo, Antarki es una empresa que interviene parques en estado de deterioro y con la participación de la comunidad, los recuperan. El 20% de lo plantado es bambú que luego se usa para la fabricación de monturas para anteojos

No hay duda que cada vez son más las empresas que empiezan a tomar consciencia de su rol como promotores y ejemplo de sustentabilidad. Desde grandes corporaciones hasta pequeños emprendimientos, esta tendencia ha pasado de ser accesoria a una prioridad no solo en temas de RSE, sino como un factor decisivo que aporta al negocio y eficiencia de una marca.

 

1 comentario Comente algo!

Antonio Marino
21 abril, 2019 11:47 pm

Excelente artículo, todos estamos llamados a contribuir más en el uso moderado de los productos contaminantes que dañen al medio ambiente, sólo así estaremos prolongado la vida de nuestro PLANETA.

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